Cada vez son más las agencias de reclutamiento que usan la inteligencia artificial y el aprendizaje automático para reducir su dependencia en el factor humano de la selección de los mejores profesionales. Sin embargo, hay una pregunta que es necesario hacernos: ¿Está la tecnología preparada para llegar a compararse con la intuición humana?

El proceso de selección en su forma más tradicional es un trabajo que consume mucho tiempo y esfuerzo. Exige a los reclutadores pasar horas frente a su ordenador buscando los candidatos adecuados y redactando mensajes personalizados para aquellos que mejor cumplan con el perfil requerido. Ésto nos ha llevado a preguntarnos en numerosas ocasiones si no existe alguna forma de automatizar este procedimiento, incorporando la inteligencia artificial que tan presente está en otros aspectos de nuestras vidas.

Desde las recomendaciones de Netflix sobre la siguiente serie que podría interesarnos, hasta Facebook seleccionando qué artículos pueden gustarnos basados en nuestra biografía, no hay un factor humano que medie en estas interacciones. La pregunta sería ¿es éste sistema infalible? No sería la primera vez que Netflix me recomienda empezar a ver “Peppa Pig” después de ponerme al día con “Orange Is The New Black”.

Quizás una unión entre tecnología y factor humano es la combinación ganadora en este caso.
El correcto uso de la tecnología aplicada a los RRHH puede dar más tiempo a componentes que realmente requieren el toque humano, como puede ser proporcionar el apoyo necesario a los candidatos en el extenuante proceso que puede ser cambiar de puesto de trabajo.
Otras ventajas que pueden proporcionar los algoritmos es que éstos pueden ayudar a reducir parcialidades, no tienen prejuicios y pueden crear una valoración de datos de forma mucho más sistemática.

La inteligencia artificial está aún en una fase muy inicial, pero cada día más empresas se apuntan a esta nueva era de selección, confiando en bots para analizar datos y tomar las mejores decisiones de emparejamiento de perfiles y trabajos basándose en algoritmos y aprendizaje automático.
En el futuro, los algoritmos podrán conectar reclutadores con una selección de candidatos que necesitarán el asesoramiento humano en sectores tecnológicos muy específicos, centrándose en la calidad sobre la cantidad.

El uso correcto de la inteligencia artificial, sin verlo como una amenaza o un reemplazo a los reclutadores, es sin duda la mejor estrategia para el futuro del proceso de selección de personal.